La Historia de los gatos y Porque los Gatos Negros atraen mala suerte

Autor: Fernanda | jueves, 22 de octubre de 2009



http://catsgatitos.files.wordpress.com/2009/04/gato20negro.jpg

El gato apareció en la tierra antes que la mayoría de los animales que han llegado a ser domésticos y, sin embargo, ha sido uno de los últimos en ser domesticados por el hombre.

No sabemos a ciencia cierta cuándo se convirtió en compañero suyo. Sin duda la fascinación y misterio que siempre ha rodeado, para su bien y su mal, al gato, ha dado lugar, desde la noche de los tiempos, a todo tipo de leyendas sobre su origen.
Una de ellas cuenta que, en pleno Diluvio Universal, en el arca no existía aún el gato. A medida que pasaron los días los ratones se multiplicaban y arrasaban con las existencias de alimentos. Noé, desesperado, pidió ayuda a Dios, que le invitó a acariciar tres veces la cabeza del león. Este estornudó y de sus fosas nasales salió la criatura que controlaría a los voraces ratones: el gato.
Leyendas aparte, el antepasado común a todos los mamíferos carnívoros es el grupo de los miácidos, que surgió en la tierra en el eoceno, hace unos 65 millones de años. Estos eran animales de cerebro más desarrollado que sus antecesores, y dotados de unas características morfológicas que los hacían aptos para la depredación, lo que permitió su supervivencia y su difusión.
A partir de estos miácidos comenzaron a evolucionar, hace aproximadamente 12 millones de años, los felinos propiamente dichos. A lo largo del duro camino de la evolución, algunos se extinguieron, como fue el caso del famoso tigre dientes de sable. Hace 3 millones de años, los registros fósiles nos indican que existían félidos pertenecientes a los tres géneros de gatos modernos: Acinonyx (guepardos), Felis (gatos menores) y Panthera (gatos mayores). Estos tres grandes grupos comprenden todas las especies de felinos existentes en la actualidad, entre las que se encuentra el gato doméstico (Felis domesticus).
Y llega la Edad Media. Una época oscura por excelencia, dominada por la ignorancia, el fanatismo religioso y las supersticiones. El gato, máxime si es negro, de mirada misteriosa, de aspecto sensual, al que se le atribuyen poderes sobrenaturales, como el ver en la oscuridad, conoce sus peores días. Miles de gatos son quemados en las hogueras junto a los herejes y las brujas, de las que se decía eran sus servidores, la encarnación del Maligno. La simple posesión de un gato era motivo para acusar a una persona de brujería. La población de gatos se ve diezmada, mientras los roedores campaban a sus anchas, trayendo consigo una de las peores tragedias que ha conocido el mundo: la peste.
La maldición que no cesa
El color negro del gato ha sido vinculado desde tiempos inmemoriales a la brujería, la desgracia, los maleficios y la mala suerte.
El gato negro, inspirador de las más oscuras supersticiones
La superstición que rodea al color negro se remonta a miles de años atrás, posiblemente al Egipto faraónico. Asociado al luto, al mundo de las tinieblas, a lo ignoto, los egipcios detestaron al gato negro, superstición que heredó el mundo cristiano y que perdura, en algunos aspectos, hasta nuestros días. Del gato se dijo que sus colmillos eran ponzoñosos, su carne envenenada, el contacto con su piel mortal, y su hálito infecto.
"El color negro perjudica mucho a los gatos, porque causa una impresión negativa en los ánimos vulgares. Hace resaltar mas el brillo de sus ojos, y esto es suficiente para emparentarlo con los brujos". De esta manera, Francoism Auguste Paradis de Moncrif, en su Historia de los gatos (1927), se refiere al temor suscitado por el gato negro.
También el escritor Edgar Allan Poe manifiesta su fascinación por los gatos negros en su terrorífico relato homónimo “El gato negro”, donde el felino se ha convertido en la encarnación de la venganza desde ultratumba. . Así reza uno de sus más conocidos fragmentos.
Sin duda es durante la Edad Media donde el gato, sea cual fuere su color, pero particularmente si éste era negro, resulta satanizado hasta tal extremo que la sóla posesión de un gato negro bastaba para vincular a su dueño con la brujería. Por ejemplo, a principios del siglo XIII, “todas las personas que acojan un gato negro bajo su techo corren el riesgo de ser condenadas a la hoguera, según reza la bula “Rex in rama”. Claro que había, sin embargo, excepciones a esta regla: los gatos que lucieran en su pecho el llamado “dedo de Dios” (un mechón de pelos blancos)(por eso es que los gatos blancos dan buena suerte) eran los únicos en librarse de ser masacrados.
Con esta suerte de estigmas, no resulta sorprendente que hoy en día la injusta fama del gato negro haya pervivido en multitud de refranes y creencias populares.
Así, por ejemplo, en España existe la superstición de que ver cruzar un gato negro por delante de nosotros, sobre todo en dirección de izquierda a derecha, nos acarreará una súbita mala suerte. En Francia el infortunio vendrá si se pisa la cola de un gato negro, y si este accidente tiene lugar antes del matrimonio, convendrá aplazar la boda como mínimo un año. En la Gran Bretaña del siglo XIX, sin embargo, el que un gato negro se paseara por delante de unos novios a punto de casarse representaba felicidad y fecundidad para los contrayente.
Pero no todo son malas noticias. El gato negro en ocasiones ha conseguido desprenderse de su maléfica aura.En Gran Bretaña es el gato blanco el portador de los malos augurios, mientras que el negro es el que traerá la buena suerte al hogar, tal como reza este proverbio: “si negro es el gato de casa, los enamorados nunca correrán riesgos”.
Asímismo, en Kentucky existe la creencia de que la visita de un gato negro a una casa es señal de buena suerte, excepto si decide quedarse, en cuyo caso significaría infortunio.
Similar creencia existía en el pasado en torno a los marineros: consideraban que traía buena suerte tener un gato negro a bordo del navío, aunque no se podía pronunciar la palabra "gato", pues hacerlo acarrearía grandes desgracias en la mar. Tal vez para prevenir esta eventualidad,
las mujeres de los marineros solían tener un gato negro en casa para asegurarse de que sus maridos volverían sanos y salvos.

Etiquetas:

Publicar un comentario